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Taça Libertadores do Brasil

3-Agosto-2006

Por segundo año consecutivo la final de la máxima competición sudamericana es sólo brasilera. El Sao Paulo y el Internacional de Porto Alegre definirán al rey del continente en las próximas semanas mientras todos los hispanoparlantes, sobre todo los argentinos, los ven desde afuera.

¿Es preocupante que los brasileros gobiernen la competición?

Es díficil definir un sí para esa respuesta. Primero hay que aclarar que el São Paulo, actual campeón de América y del Mundo, es por lejos el equipo que mejor entiende cómo se debe jugar la copa, sin ser un equipo espectacular es muy díficil superarlo y tiene muy buena efectividad en las áreas: convierte los goles en los momentos justos, de local prácticamente no los recibe (un gol en los últimos siete partidos de tercera ronda) y de visitante no le duelen tanto. Es por eso que no se podría hablar de una superioridad brasilera sino de un equipo dominador, como lo fue Boca hace unos años o el mismo São Paulo hace más de diez.
Por otro lado si hay hechos para preocuparse. Que equipos brasileron no-históricamente de primer nivel como Atlético Paranaense o Internacional de Porto Alegre superen al resto de los buenos o pesados (o buenos y pesados) equipos hace saltar alguna alarma. A diferencia de lo que pasa en gran parte del continente, varios equipos brasileros no cambian tanto año tras año y mantienen una base por dos o tres temporadas, lujo que lamentablemente parece imposible fuera de Brasil (México es un caso aparte). Esto principalmente, sumado a otros factores como que el sistema de temporadas argentinas impide que el “equipo del momento” pueda disputar la copa cuando está en la cresta de su ola, ¿o acaso Boca y Gimnasia LP eran peores equipos que Rosario Central, Newell’s y River a principio de año?

Obviamente la suerte en el fixture ayuda pero no por eso hay que pasar por alto que los que hablamos español tenemos otra vez la ñata contra vidrio en la final de la Copa Libertadores.

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